La religiosa

https://youtu.be/ztcFRD2cg6k

La religiosa

Estreno el 13 de noviembre

SINOPSIS

Siglo XVIII. Nacida en una familia burguesa, Suzanne (Pauline Étienne)  es una joven brillante y hermosa. Su mundo se desmorona cuando sus padres la envían a un convento para convertirse en monja. Allí  se dará de bruces con la dura jerarquía que domina todos los aspectos de su nueva vida: las madres superioras juzgan con dureza las dudas y la rebeldía de Suzanne.

El reemplazo de una de las madres superioras será el principal motivo de sufrimiento de Suzanne. La predecesora había sido la única hasta el momento en mostrarle consuelo y comprensión. Tras su muerte, las represalias por su comportamiento no se hacen esperar.  Su pasión, fuerza y convicción la ayudan a superar los continuos acosos y vejaciones a las que el resto de sus compañeras y madres superiores (Isabelle Huppert y Louise Bourgoin) la someten continuamente.  El sueño de libertad y una  vida más allá de los muros empujan a Suzanne a perseguir fervientemente su objetivo de escapar del lugar.

Adaptación de la novela homónima de Diderot, la película narra la historia de una mujer que trata de resistirse a la imposición de ciertos valores religiosos, revelando el efecto deshumanizante de la vida de clausura.

 

ENTREVISTA CON GUILLAUME NICLOUX

¿Cuándo leíste “La religiosa” de Diderot?

He alimentado este proyecto desde mi adolescencia. Tuve una educación muy religiosa, tanto que entrar en el seminario fue una opción para mí. Este sentimiento desapareció a los 13 años cuando descubrí mi sexualidad y mi amor por la música, cuando mis sentidos explotaron. Nunca me había preocupado por estas cosas antes y no porque me criara en un ambiente particularmente estricto, todo lo contrario. Sólo estaba muy interesado por mi fe. Pero empecé a leer todo lo que caía en mis manos, incluyendo La religiosa de Diderot que influyó en mi propia rebelión personal y en el torbellino de preguntas que tenía. Nunca olvidé el libro y me marcó para toda la vida. Unos años más tarde, me preguntaba cómo podría traer a una dimensión cinematográfica esta historia de una joven encerrada en un convento contra su voluntad. Fue hace sólo tres años que encontré el ángulo de una posible adaptación.

¿Cuál fue la clave para la rodar la historia?

Tenía que ser capaz de romper el contexto anticlerical que Diderot creó en la novela y enfocarme en su esencia, que se resume como una oda a la libertad. Siempre me han fascinado las personas que voluntariamente deciden unirse a órdenes cerradas y someterse a la vida de clausura, como la descrita por Jean Genet y Edith Stein. Esa infinita “mise en abîme” (en literatura, la expresión francesa «mise en abyme», que traducida literalmente quiere decir «puesta en abismo», se refiere al procedimiento narrativo que consiste en imbricar una narración dentro de otra, de manera análoga a las matrioskas rusas) de lo que sucede dentro de nosotros. Pero La religiosa es menos una novela sobre el confinamiento y más sobre la libertad. Así que quería reorientar el libro hacia esta libertad de pensamiento y la exaltación de la vida más allá de cualquier imposición religiosa. Suzanne no reniega de su fe y de su amor por Dios. Ella simplemente articula su voluntad para expresarla como ella considere oportuno.

¿Así que usted ha rodado una versión modernizada de la novela?

No era necesario. Los temas abordados en La religiosa son extremadamente modernos. La rebelión de una joven frente a la autoridad, la incesante batalla por la libertad, el derecho a la justicia, la negativa a someterse al confinamiento. Lo más interesante es la evidente naturaleza contemporánea del tema y el impacto que tiene en la gente joven. Mi hija de 17 años de edad descubrió el libro el año pasado y me di cuenta que para ella la historia de Suzanne está todavía de actualidad. A su juicio, no parecen haber cambiado muchas cosas desde el siglo XVIII de Diderot.

¿Qué quiere decir con eso?

Todavía vivimos bajo un régimen patriarcal en el que las mujeres están encerradas de una manera muy hipócrita e insidiosa. Muchas adolescentes están privadas de la libertad de pensamiento y sometidas a alienantes tradiciones religiosas y culturales delante de nuestras narices. La sociedad y los medios de comunicación nos muestran ejemplos diarios de brutalidad moral o física ejercida por las autoridades masculinas que impiden a las mujeres jóvenes tomar sus propias decisiones. Creo que la gran fuerza y la naturaleza contemporánea de La religiosa de Diderot residen en la universalidad y atemporalidad de los temas que explora.

¿Cuán fiel es a la novela?

Nunca se me ocurrió traicionar la novela. Al adaptar un libro, mi enfoque está inspirado en el método de Hitchcock: lo leo, lo cierro y pongo a mi imaginación a trabajar para retener sólo lo que realmente me conmueve. En cierto sentido es una forma de traición, pero lo importante es traicionar lo más fielmente posible, utilizando el libro como una fuente de inspiración para tu propia visión. No creo que mi posición diste mucho de la del autor de la novela porque, más allá de su filosofía materialista, Diderot adopta una postura contra la autoridad y la intolerancia de la iglesia, a la que Voltaire se refiere como «vergonzosa».

La novela de Diderot está inacabada y ha cambiado el final.

En la novela de Diderot, Suzanne Simonin es una chica joven resignada a su destino. En nuestra versión, ella se revela y supera las pruebas que se le imponen. Jacques Rivette y Jean Gruault acabaron su visión de la novela con el suicidio de la protagonista. Se centraron en la visión anticlerical de la historia, cosa compresible porque en 1965 la separación entre Iglesia y Estado era todavía un tema delicado. La ORTF, Autoridad de Radiodifusión de Francia, y la Oficina de Censura trabajaban codo con codo y más de cien películas fueron prohibidas en 1966, y había sido así desde el final de la guerra. Para mí, cuanto más conocía a Suzanne menos quería que muriese. Mi versión de La religiosa ofrece un futuro posible. Siempre vi a Suzanne como una rebelde que lucha por su libertad, incluso a costa de renunciar a ella por el camino.

Parece muy preocupado por la pérdida de identidad y los problemas de los padres biológicos.

La búsqueda del padre es un tema que me interesa mucho. A menudo es más fácil imaginar el futuro si se conoce el pasado, así que inventé a un padre para Suzanne, un librepensador, con el fin de ampliar temas sobre la identidad de Suzanne.

¿Qué importancia tiene el co-guionista Jérôme Beaujour en el proyecto?

Mucha. Juntos creamos los diálogos, gracias a los que se revela la motivación de los diferentes personajes y clarifica la relación de Suzanne con su fe. Él me presentó a Sylvie Pialat y juntos fueron clave para la creación de la película. Me esforcé por introducir emociones directas –mis personajes son a menudo muy contenidos– cuando se trata de formular su amor. La participación de escritores como Jérôme Beaujour me permite superar mis deficiencias

¿Cómo escogiste al casting?

Siempre intento encontrar un vínculo imaginario entre el actor y su personaje y luego viene el encuentro. Es en ese momento cuando se confirma su participación o no. No hago pruebas, no hago lecturas, hablo lo menos posible con los actores porque ya estoy seguro de que son perfectos para interpretar al personaje. Lo único que me interesa es el momento donde todo encaja, cuando creamos un conjunto con todos los elementos concretos de la película. Lo esencial es que el actor y yo creamos que no se trata de actuar bien o mal, sino que nos acerquemos juntos a algún tipo de verdad durante el rodaje

La elección de Pauline Étienne fue clave.

La vi entrar en la habitación e inmediatamente me di cuenta que ella era la adecuada para el papel. Lo que me conmueve de ella es que me siento bendecido. Es una palabra extraña, «bendecido». Es un poco difícil de definir sin caer en la idea de algo sagrado. Para mí, es una mezcla de emociones que a veces siento cuando me encuentro con una nueva persona, porque más allá de cómo se mueve o sonríe esa persona parece desprender una fuerza que te desarma y te relaja a la vez.

¿Cómo eligió a las madres superioras?

Françoise Lebrun ha sido un icono para mí desde que la vi en La Madre y la puta de Jean Eustache. La conocí y descubrí que tenía un gran nivel humano e inmediatamente pude imaginar el vínculo entre ella y Madame de Moni.

Para la hermana Christine, necesitaba a alguien a la que no se reconociera de primeras como la «malvada» madre superiora. Cuando conocí a Louise Bourgoin, descubrí una persona dulce y brillante, todo lo contrario a su personaje. Así que Louise era la persona ideal, inteligente y curiosa, capaz de transmitir todo lo que estaba implícito en el guion.

En cuanto a Isabelle Huppert, es una actriz capaz de aportar cosas maravillosas a un personaje, de llevarlo más allá. Eso es lo que me parece tan fascinante de ella, la profundidad de su actuación. Su deseo por Suzanne tenía que ir más allá del simple deseo sexual; tenía que ser sincero y nunca malsano. Casi místico.

¿Han sido meticulosos con la reconstrucción histórica?

El director artístico Olivier Radot, y la diseñadora de vestuario Anaïs Romand investigaron mucho. Prefiero rodar en localizaciones reales por lo que buscamos los conventos que se conservaban como los de la época. Hay algunos en Francia, pero cuando se enteraron del tema de la película, los dos más apropiados nos cerraron las puertas. Así que empezamos a buscar en el extranjero y encontramos dos en Alemania que apenas habían cambiado desde hace más de tres siglos. Entonces tuvimos que volverlos a la vida. No quería entrar en un estereotipo de una película de “cartón-piedra” con localizaciones que desprendieran miseria y que perpetúan el mito de la austeridad de vida monástica. En aquella época, muchos conventos fueron muy opulentos. Y en su mayoría la vida era relativamente normal; se rezaba por supuesto, pero también se comía bien, se reía y a veces incluso se bailaba.

La película está iluminada por luz de las velas y con colores cálidos y a veces muy vivos.

Yves Cabe y yo utilizamos la fotografía de Sergei Prokudin como referencia. Prokudin desarrolló un proceso de tricromía a través del cual podrían aparecer colores saturados y poco saturados a la vez. La imagen tradicional de un convento polvoriento fue sustituida por una visión más brillante, casi cálida, en la que predominan los colores primarios y la poca iluminación artificial de los rostros para revelar una piel natural.

¿Cómo eligió la música?

Ya era fan del trabajo de Max Richter, incluso antes de que compusiera la banda sonora de Vals con Bachir. Pocos compositores jóvenes recuerdan a Philip Glass, Arvo Part o Mogwai, tres artistas de los que disfruto particularmente. También sabía que él era un gran admirador de Bach y Purcell, al igual que yo.

Quería que escribiera las piezas para Suzanne con mucho tiempo de antelación para que yo pudiera rodar y grabar a la vez. También compuso el tema principal del film, que desafortunadamente no pudimos utilizar.

¿Tenía alguna referencia cinematográfica en mente para la película?

Pensé mucho en Edward Munch de Peter Watkins durante el rodaje pero no puedo decir por qué. Tal vez porque plantea muchas más preguntas que las respuestas que da. Y creo que para los creyentes eso es exactamente lo que es la fe: un eterno interrogante. Cuando veo los rostros en la película es como si me mirara en un espejo. Las miradas a la cámara son como preguntas dirigidas directamente a mí. No tengo una respuesta para ellos, pero mi terquedad me mantiene constantemente en alerta. También sentí la necesidad de utilizar esas miradas a la cámara en varias ocasiones. Cuando Marc Barbé le revela a Pauline Étienne la verdad sobre su nacimiento y cuando Isabelle Huppert entra en un estado de exaltación.

Desde el cine experimental hasta el film ‘noir’, y desde la comedia al thriller político, parece explorar diferentes géneros y tejer una complicada red entre cada una de sus películas.

Lo que me interesa más en cualquier proyecto, más allá del género que uno escoge, son las relaciones humanas y cómo los individuos forjan y rompen lazos, cómo evolucionan ellos mismos o con otros. Las tramas son simplemente el medio a través del cual explorar ese caldo de cultivo de emociones humanas.

¿Esta película tiene elementos conscientes o subconscientes de autobiografía?

¿Sabes cómo surgió la novela? Oficialmente Diderot escribió la novela como una broma para un amigo. Pero cuando investigas en su vida descubres que uno de sus hermanos fue extremadamente religioso y que una de sus hermanas entró en un convento en el que murió. Diderot mismo tenía la cabeza rapada a los 13 años y su padre lo ingresó a los 30 en un monasterio del que luego se escapó.

Así que no sé si se puede hablar de influencias autobiográficas, pero hay que reconocer que el hombre tenía muy buenas razones para explorar al tema.

 

FILMOGRAFÍA DE GUILLAUME NICLOUX

2015 VALLEY OF LOVE

2014 EL SECUESTRO DE MICHEL HOUELLEBECQ

2013 LA RELIGIOSA

2012 THE GORDJI AFFAIR (Canal +)

2010 HOLIDAY

2009 LA REINE DES CONNES (Arte)

2007 LA CLIENTA

2006 EL ELEGIDO

2003 CETTE FEMME-LÀ

2002 UNE AFFAIRE PRIVÉE

1998 LE POULPE

1995 FAUT PAS RIRE DU BONHEUR

1992 LA VIE CREVÉE (Arte)

1990 LES ENFANTS VOLANTS

PAULINE ÉTIENNE (Suzanne)

“Nunca había visto una película dirigida por Guillaume Nicloux cuando lo conocí hace dos años. Creo que fue Brigitte Moidon, que me había visto actuar en Private Lessons de Joachim Lafosse, quien le habló de mí. Entonces nos reunimos y fue muy fácil después de eso.

Para entrar en el papel, en primer lugar tenía que trabajar en la parte musical, el canto y el clavicémbalo. Hice cuatro años de piano pero no sé cómo leer música. Tomé clases de canto durante 4 meses gracias a los que fui capaz de cantar una pieza de Bach y otra especialmente compuesta para la película de Max Richter. En libro de Diderot, Suzanne Simonin es descrita como poseedora de una voz magnífica. Pero estaba tan nerviosa con los cantantes reales a mi alrededor que me di cuenta que yo no era tan buena como esperaba. Pero trabajé más y logré cosas que estaban fuera de mi repertorio habitual. Además, Guillaume Nicloux quería grabar en vivo en la iglesia, donde el sonido era buenísimo.

También investigué para tratar de entender la vocación religiosa: ¿Cómo se comportan las personas en esas órdenes¿ ¿Cómo llegas a entrar en un convento? ¿Cuáles son las etapas involucradas para convertirse en monja y cuáles las ceremonias que implica? Incluso entré en un convento para ver cómo era, pero no pude estar más de 48 horas. Pronto me escapé. Pasé dos días participando en sus oraciones, pero no era posible estar en contacto con las monjas porque eran de clausura y no podían mezclarse con los visitantes.

La religión es algo muy remoto para mí. No tengo fe, pero me conmovió Suzanne. A pesar de su amor por Dios, siente que la vida monástica no es para ella y hace todo lo que puede para escapar. Ella nunca juega el papel de víctima. Me impresionó el orgullo y la dignidad que mantiene. Suzanne me ha enseñado mucho.

Hay muchas escenas donde sentía que no estaba actuando. Guillaume es un verdadero director de actores. Nadie había trabajado conmigo así antes, excepto Joachim Lafosse. Al principio del rodaje estaba muy nerviosa porque comprendía la responsabilidad de interpretar este papel y el primer día no hice nada a derechas. Guillaume tuvo que empezar de nuevo y darme un empujón. Después de eso, me metí en el personaje, incluso me dejé llevar demasiado. Hay algunas escenas que son muy duras y que aún llevo conmigo. Las que transcurren en la mazmorra, por ejemplo, eran muy exigentes tanto a nivel físico como emocional. Salí muy marcada por el personaje. La película me conmovió profundamente.

Las otras actrices fueron muy importantes para mí. Por ejemplo, Alice de Lencquesaing me dijo que pensaba que su papel era para completar al mío. Me ayudó mucho y no dudé en pedirle ayuda cuando la necesitaba. Creo que esta amistad se traslada a la pantalla. Françoise Lebrun era muy dulce y generosa y no juzgaba. Siempre estaba allí para ayudar.”

 

FILMOGRAFÍA DE PAULINE ÉTIENNE

2014 EDEN

2013 LA RELIGIOSA

2013 DOS OTOÑOS, TRES INVIERNOS

2011 PARADISE PERDU

2010 BLACK HEAVEN

 

ISABELLE HUPPERT

“No es la primera vez que interpreto a una monja. En el teatro, hice el papel de Isabella en la obra de Shakespeare Medida por medida, dirigida por Peter Zadek en 1991, pero nunca he encarnado a una monja en una película antes. Empecé por leer la novela de Diderot. Me pareció muy apasionada, a veces divertida y con descripciones muy intensas de las emociones. Está concebida como una especie de truco literario cosa que le otorga gran libertad. Es una novela de transgresión.

Mi personaje es una madre superiora en un convento con aspiraciones amorosas. Intuitivamente, le di al personaje un enfoque más afectivo que romántico o sexual. No es un depredador que se alimenta de las chicas jóvenes. Es alguien que busca el afecto de otra persona. No puede controlar sus impulsos lo que la convierte en algo perversa pero de una manera espontánea lo que la hace vulnerable. Este asunto debilita su autoridad. Se enamora pero decae físicamente y enferma. Hay algo irracional en esta atracción, en su necesidad de lograr la atención de Suzanne. Intenta meterse en su cama porque la siente cálida y acogedora, casi como un niño que quiere acurrucarse al lado de otro niño.

Guillaume Nicloux no da instrucciones; fomenta la espontaneidad. Me gusta su forma de trabajar. Captura algo efímero muy rápidamente, sin preparación. Entra en el universo de sus personajes con irreverencia y brutalidad, cosa que hace que sea muy natural. Se niega a hacer literatura.”

FILMOGRAFÍA SELECCIONADA

LA DESAPARICIÓN DE ELEANOR RIGBY (2014)

AMOR (2012)

EN OTRO PAÍS (2012)

UNA MUJER EN ÁFRICA (2009)

BORRACHERA DE PODER (2006)

GABRIELLE (2004)

EL TIEMPO DEL LOBO (2003)

LA PIANISTA (2001)

GRACIAS POR EL CHOCOLATE (2000)

NO VA MÁS (1997)

LA CEREMONIA (1995)

AMATEUR (1994)

MADAME BOVARY (1991)

ASUNTO DE MUJERES (1988)

LOS POSEÍDOS (1987)

HISTORIA DE PIERA (1983)

LOULOU (1980)

LA PUERTA DEL CIELO (1980)

SALVE QUIEN PUEDA (LA VIDA) (1979)

LA ENCAJERA (1976)

EL JUEZ Y EL ASESINO (1975)

 

LOUISE BOURGOIN

“Guillaume Nicloux me ofreció el papel de la hermana Christine al menos un año y medio antes del rodaje. En un café me explico su proyecto, casi como un profesor, de una manera muy inteligente. Entonces nos fuimos viendo durante mucho tiempo. Normalmente algunos directores tratan de crear un vínculo enviando mensajes pero ese no era su estilo.

Mi madre es profesora de francés, así que conozco los clásicos bastante bien; aunque había leído La religiosa de Diderot hacía mucho tiempo, la releí. Guillaume Nicloux me prohibió ver la versión que hizo Jacques Rivette, pero la visioné de todas formas descubriendo que tenía un enfoque muy teatral.

Pregunté a Guillaume Nicloux cómo debía prepararme para el papel y me dijo que no tenía sentido que lo hiciera. Me reí, pensando que sólo estaba tratando de motivarme porque normalmente los actores ensayan y los directores les dan indicaciones. «¡No debes hacer absolutamente nada!» fueron sus palabras. Y con una sonrisa algo sarcástica me dijo que no había visto ninguna de mis películas, mientras que la mayoría de directores suelen alabarte y decirte lo fabulosa que estabas en tal y tal película. Estaba sorprendida pero nada molesta.

Pero yo insistí: podía dar mil enfoques diferentes al papel. Entonces me dijo: «porque estas insistiendo y sé que fuiste a la escuela de arte, voy a enviarte una pintura que me hace pensar la película y una canción”. La pintura era muy oscura, abstracta, una especie de conglomerado de verde musgo como rastros de oxidación en bronce. Y la canción era unas cuantas notas, con la voz muy débil de una mujer, muy meditativa. A pesar de todo me dio una perspectiva. También me avisó que en el rodaje no habría ninguna comodidad y no quería ningún maquillaje. Incluso me enseñó un reportaje televisivo de 1980 sobre antiguas Carmelitas, que describía tanto su frustración al pasar su vida entera en el mismo lugar como su amor a Dios. Cuando estas mujeres hablaban sus ojos brillaban con emoción. Uno de ellas, casi con lágrimas en los ojos, confesó que dejó de amar a Dios durante 15 años, pero nunca dudó que ese amor volvería. Vi determinación en ellas, nunca se desviaban de la ruta que habían escogido. Intenté encontrar la misma sensación para trasladarla a la pantalla.

Al final nos pusimos de acuerdo en una cosa en aquel café y era cómo quería interpretar aquel papel. La hermana Christine dice cosas muy duras pero el espectador necesita sentir que ella cree que está haciendo lo correcto, que lo hace por amor a Dios, que ella sólo es una de sus soldados. Cuando leí el libro me imaginaba a una mujer llena de odio, cruel y con ganas de herir, aunque tenía momentos de vacilación cuando imponía los castigos. Tenía que parecer que sufría en el momento de aplicarlos. Me gustó esa idea.

Quería llevar dientes protésicos y que las prótesis fueran realmente horribles. Porque de su boca salía el fanatismo, el mal. Su boca tenía que ser el canal algo podrido. Esto me obligó a articular muy bien el texto del siglo XVIII y, al mismo tiempo, me hacían parecer una diabólica gárgola medieval.

El primer día de rodaje, cuando ordeno a Pauline Étienne que se desnude para ver si está usando el cinturón de castidad y asegurarme que no esconde nada, Guillaume me pidió que volviera a leer mi texto porque no le había gustado nada. Fue un momento difícil ya que me hizo dudar de mi misma y me hizo sentir vulnerable; estaba temblando. Y fue entonces cuando él decidió que estaba preparada para rodar. Es muy dulce pero intenta ponerte al límite hasta que decide empezar la toma.

A la mañana siguiente vino a maquillaje para asegurarse que no nos ponían nada en la cara en absoluto. Queda genial en pantalla y por eso mis ojos están a menudo rojos, porque he estado llorando justo antes de la toma. “

 

FILMOGRAFIA SELECCIONADA

UN GOLPE BRILLANTE (2013)

UN FELIZ ACONTECIMIENTO (2011)

ADÈLE Y EL MISTERIO DE LA MOMIA (2010)

EL PEQUEÑO NICOLÁS (2009)

LA CHICA DE MÓNACO (2008)

  

FRANÇOISE LEBRUN

“Con Guillaume tenemos una relación de respeto mutuo. Hace tres años me dijo que quería adaptar La religiosa de Diderot al cine, pero nunca más volvió sobre el tema. Luego supe a través de varias personas que estaba pensando en mí para interpretar el papel de Madame de Moni, pero no me había dicho nada. Entonces un día me llamó: «Has de saber…» y yo le interrumpí «que si tu aún no me has dicho nada entonces no sé nada”. Nunca me dio los motivos por los que me escogió para el papel y yo no pregunté. Es una relación de confianza. No tiene ningún sentido saber por qué alguien te lo propone. Lo importante es saber dónde va el personaje, quién es y lo que tiene que explicar.

No interpreté a esta monja con ninguna intención en particular. Digamos que “la música de la lengua” produce un cierto comportamiento. He trabajado mucho en teatro clásico con los estudiantes del Teatro Nacional de Estrasburgo, en esa lengua que permite decir cosas muy violentas en una manera muy suave. Racine dice cosas terribles de doce sílabas con perfecta armonía. Creo que Madame de Moni es alguien cuya fe se ve amenazada por la sinceridad y la energía de esta pequeño novicia. Vive pacíficamente su vida, poniendo las cosas en perspectiva, y la llegada de Suzanne Simonin pone su fe en entredicho. Vive su vida como un regalo que cree que le debe a Dios, pero entonces se da cuenta de que eso no es verdad y su mundo se desmorona.

No tengo ideas preconcebidas cuando actúo. Depende de la relación que tienes con las personas con las que estás trabajando y con el director. Un actor es el medio con el que se intenta trasladar la identidad del personaje que encarna. Fue genial trabajar con Pauline Étienne y con Alice de Lencquesaing, además de con todo el equipo. Compartíamos el deseo de hacerlo lo mejor posible para la película.

Guillaume Nicloux comprende maravillosamente a los actores. Saca de ellos cosas nuevas, es como un regalo; la posibilidad de abrir una puerta nueva. Siempre vuelve a evaluar lo que ha hecho y cada vez en una dirección diferente. Y comprendí el por qué Guillaume quiso rodar La religiosa. La clave está en las últimas líneas interpretadas por el sacerdote que echa a Suzanne del convento. Le dice que se vio obligado a ser sacerdote y que no se rebeló contra ello, y que admira su lucha: «¡Necesitamos gente como tú!» Ése es Guillaume. Lucha e intenta abrir nuevos caminos. Necesitamos gente como él. Es uno de los realizadores más inventivos de hoy en día.”

 

FILMOGRAFÍA SELECCIONADA

EL SECUESTRO DE MICHEL HOUELLEBECQ (2014)

JULIE Y JULIA (2009)

TODA LA CULPA ES DE MI MADRE (2009)

SERAPHINE (2008)

LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA (2007)

LA CLEF (2007)

CLANDESTINO (2004)

EN HAUT DES MARCHES (1983)

RECUERDOS DE NUESTRA FRANCIA (1975)

LA MAMAN ET LA PUTAIN (1973)

 

DENNIS DIDEROT (1713-1784)

Su vida

Diderot fue un filósofo, crítico de arte y escritor francés. Nació en Langres, en el Departamento de Haute-Marne, y fue educado por su padre en una moral muy estricta. Uno de sus hermanos fue sacerdote y su hermana se convirtió en una monja que enloqueció y murió en un convento de ursulinas a los 28 años. Diderot mismo fue tonsurado a la edad de 13 años, con el pelo afeitado al estilo de un monje. Con 16 años viajó a París para convertirse en jesuita, pero se escapó y se casó en secreto en 1743 con una criada que fue su compañera hasta el día que murió.

Devoraba enciclopedias y obras sobre medicina. Era un todoterreno que escribió novelas filosóficas, históricas y de relatos. También novelas de ficción y obras de teatro, además de ser un reputado crítico de arte que vendió sus trabajos a Catalina II de Rusia. Su ensayo titulado Lettre sur les sourds et les muets (1751) explora la riqueza de las sensaciones creadas por la música y de cada arte en particular. Su novela, Jacques le Fataliste (1764-1784), que parcialmente inspiró la película de Robert Bresson Les Dame du Bois de Boulogne (1945), fue una crítica social que habla del relativismo moral, la iglesia, el materialismo y la sexualidad, en la que afirma que nada es irreversible. La paradoja del comediante, escrito como un diálogo entre 1773-1777 y publicado póstumamente en 1830, es un ensayo sobre teatro en el que sostiene que un buen actor es aquél que es capaz de expresar una emoción que no siente. Compara el arte de «actuar con el alma», que utiliza la emoción, y el arte de «actuar con inteligencia».

Su filosofía

Aparte de su batalla contra el fanatismo y la superstición, la filosofía Diderot ofrece una visión materialista del mundo con un toque de espiritualidad. Era un hombre al que le apasionaban un sinfín de cosas. Tenía hambre de ideas, de mujeres y de comida, aunque defendía el culto a la virtud sin vincularlo necesariamente con la religión: lo justo, lo injusto, el bien y el mal eran ideas naturales para él. Defendió la idea de que la sensibilidad y la moral son el resultado de factores biológicos y sociales y que los gustos, deseos y maneras de vivir se heredan, además de ser forjados tanto por la educación como por la experiencia.

La religiosa

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